Obra mal ejecutada y patologías constructivas
Humedades: capilaridad, filtración, condensación y roturas
Tipos de humedades, cómo distinguir su origen y qué evidencia técnica aporta el perito para acreditar una obra mal ejecutada.
Las humedades son la patología más frecuente en edificación. Aunque a simple vista puedan parecer un problema estético, casi siempre revelan un fallo constructivo o de mantenimiento que, si no se identifica correctamente, tiende a reaparecer tras reparaciones superficiales. Este artículo describe los cuatro grandes orígenes de las humedades y qué implicaciones tienen desde el punto de vista pericial.
Humedad por capilaridad
Se produce cuando el agua del terreno asciende por los muros a través de los poros del material, generalmente por falta o deterioro de la barrera antihumedad. Sus síntomas típicos:
- Manchas en la parte baja del muro, hasta cierta altura constante.
- Eflorescencias salinas blancas en la superficie.
- Deterioro de rodapiés, pinturas y revestimientos.
En construcción moderna, la capilaridad indica un fallo de ejecución en la impermeabilización perimetral o en la barrera horizontal.
Humedad por filtración
Aparece cuando el agua penetra desde el exterior, ya sea por cubierta, fachada, terraza, patinillos o encuentros defectuosos. Los indicios habituales son:
- Manchas concentradas en zonas próximas al foco.
- Aparición o agravamiento con lluvia intensa.
- Deterioro localizado en falsos techos, encuentros de forjado o esquinas.
El origen suele estar en láminas impermeabilizantes mal ejecutadas, juntas envejecidas, mimbeles inexistentes o remates deficientes.
Humedad por condensación
Se debe a la diferencia de temperatura entre el aire interior húmedo y superficies frías del cerramiento, habitualmente puentes térmicos. Las señales típicas:
- Manchas negras de moho en esquinas, cajas de persiana y encuentros con forjado.
- Concentración en dormitorios y estancias con poca ventilación.
- Aparición estacional, más marcada en invierno.
La causa suele ser un aislamiento térmico insuficiente o mal ejecutado y, en muchos casos, una ventilación inadecuada.
Humedad por rotura de instalación
Corresponde a fugas de fontanería, saneamiento o calefacción. Puede ser puntual y localizada o silenciosa y progresiva. Los indicios:
- Manchas que aparecen y se extienden sin relación con la lluvia.
- Aumento inexplicable de consumos de agua.
- Deformación de pavimentos o falsos techos.
Cómo se acredita técnicamente
El perito emplea una combinación de inspección visual, medición de humedad, termografía y, cuando procede, catas. La distinción del origen es esencial: sin un diagnóstico correcto, cualquier reparación fracasa.
Enlaces relacionados
Para conocer las herramientas concretas empleadas, consulte el artículo sobre pruebas técnicas. Si el problema afecta a una vivienda recién entregada, revise también el apartado sobre garantía decenal, trienal y anual. Para encargar un informe, acuda a Contacto o a la especialidad de Obra mal ejecutada.
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